En la fabricación industrial, la corrosión no es sólo un problema de mantenimiento, sino un riesgo catastrófico. Aunque el acero inoxidable 316L es el estándar industrial para condiciones suaves, suele fallar cuando se expone a ácidos reductores, cloruros a alta temperatura o gases sulfurosos.
Para los ingenieros que se enfrentan a estas condiciones agresivas, aleaciones de níquel para ambientes corrosivos ofrecen el único camino viable hacia la integridad de los activos a largo plazo. A diferencia de las aleaciones basadas en hierro, el níquel posee una estabilidad termodinámica única que le permite contener grandes cantidades de elementos de aleación (como molibdeno, cromo y cobre) sin formar fases quebradizas.
Esta guía desglosa la jerarquía técnica de las aleaciones de níquel, ayudándole a encontrar el material adecuado para su problema específico de corrosión.

1. La solución de cloruro: Monel 400 (UNS N04400)
Lo mejor para: Ingeniería marina, ácido fluorhídrico y agua de mar que fluye rápidamente.
Cuando la principal amenaza es la sal -específicamente el agua de mar a alta velocidad-Monel 400 es la referencia del sector. Se trata de una aleación binaria en solución sólida de níquel (aprox. 67%) y cobre (23%), que ofrece inmunidad al agrietamiento por corrosión bajo tensión por iones cloruro (SCC), un modo de fallo habitual en los aceros inoxidables.
-
Por qué funciona: El contenido de cobre le confiere características de metal noble, haciéndolo excepcionalmente resistente a las bioincrustaciones y al agua de mar que fluye rápidamente (hasta 40 m/s).
-
Limitaciones: Debe evitarse en agua de mar estancada, donde pueden producirse picaduras, y ataca rápidamente en presencia de amoníaco.
2. El escudo oxidante: Inconel 625 (UNS N06625)
Lo mejor para: Sistemas de escape aeroespaciales, procesamiento químico y ácidos oxidantes.
Si su entorno implica calor elevado mezclado con oxidación corrosiva, Inconel 625 es el abanderado. Su matriz está reforzada con molibdeno y niobio, lo que le confiere una elevada resistencia a la rotura por fluencia sin necesidad de tratamiento térmico.
Fundamentalmente, Inconel 625 tiene un PREN (número equivalente de resistencia a las picaduras) de aproximadamente 46-56. En contexto, el acero inoxidable 316 estándar tiene un PREN de sólo ~24. Esto hace que la aleación 625 sea prácticamente inmune a las picaduras en entornos con cloruros que perforarían metales inferiores en semanas.
Nota técnica: Para abastecerse de tubos y tuberías, especifique ASTM B444 para garantizar la composición adecuada del grado y el recocido.
3. La defensa definitiva: Hastelloy C-276 (UNS N10276)
Lo mejor para: Ácidos reductores (H2SO4, HCl), gas ácido y tratamiento de residuos.
Cuando los fluidos de proceso contienen gas cloro húmedo, hipocloritos o ácido sulfúrico, pocos materiales sobreviven. Hastelloy C-276 se considera la aleación más versátil resistente a la corrosión.
Con un alto contenido de molibdeno (15-17%) y adiciones de wolframio, destaca en entornos reductores severos en los que las capas de óxido pasivo de otras aleaciones se desprenderían.
-
Valor PREN: ~64-74 (Una de las más altas entre las aleaciones forjadas).
-
Aplicación: Con frecuencia se especifica para depuradores en sistemas de desulfuración de gases de combustión (FGD) y pozos de gas ácido que requieren NACE MR0175 conformidad para la resistencia al agrietamiento por tensión de sulfuro.
4. Comparación de las tasas de corrosión (mm/año)
Los siguientes datos ponen de manifiesto la diferencia de rendimiento en la ebullición del ácido clorhídrico (concentración 1%):
| Material | Velocidad de corrosión (mpy) | Veredicto sobre el rendimiento |
| Acero inoxidable 316 | > 200 mpy | Fracaso rápido |
| Inconel 625 | ~ 20 mpy | Aceptable a corto plazo |
| Hastelloy C-276 | < 5 mpy | Excelente vida útil |



